Nuestro último descubrimiento gastronómico está… ¡De Patata Madre!

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¿Por qué nos empeñamos en hacer difícil lo fácil? No, no nos hemos levantado con un libro de Kant o Aristóteles entre las manos, sino que nos hemos dado cuenta de que no hace falta andarse con muchas florituras para sorprender en la gastronomía y si no, que se lo digan a los chicos de De Patata Madre (C/ Cardenal Cisneros, 1).

Hace unas semanas que visitamos su local y desde entonces, miramos las patatas con otros ojos. Los dueños del restaurante, un simpático matrimonio venezolano, descubrieron el potencial que podían llegar a tener estos tubérculos cuando los descubrieron en un puesto de la feria de Málaga.

Se trata de un lugar pequeño en el que la buena música y el buen gusto hacen que parezca más grande de lo que realmente es. Su plato principal ya podéis imaginar cual es: la patata, pero no una cualquiera. Para empezar, se trata de patatas XXL porque suelen pesar entre 400 y 500 gramos y casi todas proceden de los campos de Galicia, tierra que tiene bastante protagonismo en este negocio.

¿Que hacen para conseguir su textura y su aspecto tan apetecible? Las meten durante una hora y media envueltas en papel de aluminio con aceite de oliva en un horno especial. Aunque estamos seguros de que tienen algún que otro secreto más para que sepan tan bien incluso sin nada.

Pero la verdad es que vienen muy bien acompañadas, ya que su carta da una pequeña vuelta al mundo mediante las combinaciones que han creado: partiendo desde tierras gallegas con la Finisterre, con pulpo a la feria con emulsión de aceite de oliva y pimentón, pasando por Castilla y León con su Burgalesa, bautizada con una especie de paté de morcilla de Burgos coronado con cebolla caramelizada que lo único que nos hizo repetir fue: ¡Queremos más!

Después cruzamos el charco y llegó nuestra perdición, porque sus patatas más internacionales nos pusieron en una encrucijada. Si nos pidierais recomendación, no sabríamos si deciros que elijáis la de Asado Negro (ahora solo está en el menú del día, pero pronto estará en su carta) con su increíble salsa con caña de azúcar, la Salto del Acantilado, con carne picada, frijoles, queso cheddar y sazón mejicana o la Pabellón, con carne mechada, alubias negras, plátano macho, queso latino, aguacate y sazón venezolano.

Si que acertaremos si os decimos que lo mejor que podéis hacer es ir en grupo para poder probar varias y que dejéis hueco para probar sus tequeños, caseros y nada aceitosos.

También disponen de menú del día (que no siempre incluye patatas) desde 8,50€ además, casi toda su carta es apta para celíacos.

Y para coronar esta visita y haceros salivar un poquitín más tenemos que avisar que sus postres son caseros, sí, de esos que saben a “hecho en casa de la abuela”. Nosotros probamos su cheescake, su carrot cake y su marquesa, la cual no podría haber sido bautizada mejor.

Si queréis redescubrir las posibilidades que tiene este tubérculo tendréis que hacerlo en un lugar que esté ¡De Patata Madre!

El precio medio está entre los 15-18€

 

 

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