Chistes sobre madrileños: hay que tomarse la vida con humor

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Los de Lepe tienen miedo de decir de dónde son cuando les preguntan; los andaluces se han resignado y saben que todo lo que hagan se puede transformar en un chiste y los catalanes luchan contra el estigma de pertenecer a la hermandad del puño cerrado. Pero… ¿qué pasa con los madrileños? ¡También hay para nosotros!

AVISO: No pretendemos ofender a nadie con esto, se trata de una pequeña dosis de humor para aguantar lo que queda de semana hasta el finde.

Los preservativos madrileños

Llama Pascual Maragall a Alberto Ruiz-Gallardón:

– ¡Alberto! Quisiera hacer un negocio contigo.

– Si como no, Pascual . ¿Qué se te ofrece?

– Pues mira, nuestras fábricas de condones cerraron y estamos ya que…Quería saber si nos puedes mandar un pedido de ¿100.000 condones?

– Puess… si como no, Pascual.

– Pero, ¿te puedo pedir un favor?

– ¿Cuál?

– Que sean todos de color azul-grana. ¿Tú sabes no? Y lo más importante, que tengan una medida de 25 centímetros de largo y 6 de diámetro.

Ruiz-Gallardón se queda asombrado por las medidas que pide el catalán: -“Joder con los catalinos, piensa Alberto”. Total que le responde:

– Bueno Pascual, llamaré a un amiguete mío para que los haga y te los mande.

– ¡Muchas gracias Alberto!

Después de hablar con el presidente de la Generalitat, el alcalde de Madrid hace la llamada al dueño de una compañía de condones.

– Qué pasa Isidro, soy Gallardon. Mira, que te tengo un trabajito…

– ¿Si? ¿De qué se trata?

– Pues me llamó el presidente de la Generalitat y dice que quiere un pedido de condones azul-grana y con una medida de 25 centímetros de largo y 6 de diámetro.

– ¡Pero coño! ¿Qué se cree? Para mi que lo hace sólo por presumir y son puras mentiras.

– Seguro, querido Isidro, pero paga, así que de todos modos hazlos.

– Bueno, pues así será. ¿Algún otro favorcito, Presidente?

– Si. Por favor, quiero que escribas en cada condón:

FABRICADO EN MADRID

TALLA: PEQUEÑA

Campeonato del mundo de piragüismo

Un grupo de madrileños están encima de un puente preparados para animar a los participantes. Pasa el primer piragüista y los madrileños “animan”: -“¡Hijo de puta, maricón, que andas buscando a tu padre!-. Pasa el segundo piragüista y los madrileños animan -“¡Pringao por muchos que remes no vas a encontrar a tu padre, hijo puta, si quieres ver a tu madre esta aquí de rodillas!-… Pasa el tercer piragüista -“¡Hijo puta, desgraciao’, naciste para chupárnosla-.

El piraguista mira al puente y grita -“¡ANDA Y QUE OS DEN POR CULO!”-.

Los madrileños: -“¡ES ESE! ¡ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA, ESPAÑA!”-.

El tortazo misterioso

Van 4 personas en el vagón de un tren: una señora gorda, una rubia, un madrileño y un catalán. Al rato, el tren pasa por debajo de un túnel y se escucha ‘Plasss’. Cuando el tren sale del túnel, la señora gorda piensa: “Esto es que el catalán le quería meter mano a la rubia y ésta le a dado un guantazo”. La rubia piensa: “Esto es que el catalán me ha intentado meter mano y se a equivocado y la señora le ha dado un guantazo”. Por su parte, el madrileño piensa: “Esto es que el catalán le ha querido meter mano a la rubia …. y la rubia me ha dado el guantazo a mi…”. Y piensa el catalán: “A ver si pasamos por otro túnel para meterle otro guantazo al madrileño”.

En el infierno

Llegan 3 hombres al infierno, un andaluz, un catalán y un madrileño. El diablo les dice:

– Os daré una oportunidad de ir al cielo y que os salvéis del infierno.

– Aquel que aguante 3 latigazos míos, se podrá ir. Antes de los latigazos podréis poneros lo que queráis en la espalda. ¡A ver si aguantáis!

Los hombres aceptan… Primero el andaluz, toma una gran losa de cemento. El diablo… al primer latigazo rompe la losa.

El andaluz dice:

– ¡Ya!, ¡ya!, no, no, yo aquí me quedo.

Después el catalán, pasa y se arrodilla.

El diablo dice:

– ¿No te vas a poner nada en la espalda?

– Yo sólo necesito meditación.

– Bueno, como quieras.

Da el primer latigazo y el catalán sólo gime un poco.

El segundo latigazo y el catalán tranquilo.

El tercer latigazo y el catalán fresco como una lechuga.

Entonces dice el diablo:

– Bueno, lo prometido es deuda, te puedes ir al cielo.

– Sí, pero antes quiero ver al madrileño, que siempre sale ganando en los chistes, ahora quiero ver con qué sale…

El turno del madrileño, se arrodilla, y el diablo le dice:

– ¿Tú tampoco te pones nada en la espalda?

– ¿Puedo ponerme lo que yo quiera?

– ¡Lo que quieras!

– A ver tú, catalán, ¡ven p’acá!

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