3 iglesias de Madrid que debes visitar por su originalidad

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Candela Igualador nos demuestra, una vez más, los muchos rincones de nuestra ciudad que pasan desapercibidos ante nuestros ojos y que esconden espacios tan maravillosos como los de estas iglesias. Candela, ¡muchas gracias por descubrirnos un Madrid tan distinto y poco conocido!

Detrás de la Gran Vía y muy cerca unas de otras, se encuentran tres bellas iglesias que además ocultan curiosas historias.

La Buena Dicha

Estuvo cerrada bastante tiempo por reformas, pero ahora ya abre sus modernistas puertas en la calle De Silva, 21. Es mejor visitarla por la mañana cuando la luz atraviesa su linterna azul cielo y nos desvela todos los detalles que la adornan: arcos polilobulados y decorados con atauriques, capiteles compuestos con arcos de herradura… Estilo ecléctico donde los haya. No en vano la construyó el arquitecto García Navas, el mismo que se encargó de la capilla del cementerio de La Almudena.

Aquí estuvo desde 1594 el hospital de Nuestra Señora de La Concepción y de la Buena Dicha que atendía a los enfermos pobres de la villa. Este hospital tenía su iglesia y un pequeño cementerio, el de La Buena Dicha. Durante el Levantamiento del 2 de mayo de 1808 se atendieron a los heridos y se enterraron a muchas de sus víctimas, como Manuela Malasaña y Clara del Rey. Cuando se derribaron hospital y cementerio, los cuerpos se trasladaron al Cementerio de La Florida, donde siguen hasta hoy.

San Antonio de Los Alemanes (o de Los Portugueses)

Muy cerca de la anterior, en la calle Puebla, 22 encontramos esta auténtica joya. Es la única iglesia de nuestra ciudad de planta elipsoidal y cubierta desde el techo hasta el mismísimo suelo de pinturas al fresco.

Primero se llamó San Antonio de Los Portugueses, ya que por aquel entonces Portugal pertenecía a España y allí se atendía a nuestros “compatriotas”. Cuando se independizaron en 1668, la reina Ana de Austria lo destinó a los alemanes, que seguían vinculados a la Corona Española.

¿Por qué está totalmente cubierta de pinturas al fresco que más bien parece un local de grafiteros que una iglesia? Porque era mucho más barato decorar con pintura que vestirla con santos. Juan Carreño de Miranda y el muy madrileño Francisco Rizi fueron los artistas. No hay que perderse ni una de las “viñetas”. Es aconsejable llevar leída la vida del Santo para comprender mejor las escenas allí contadas.

Cachito de Cielo

Situada en la Travesía de Belén, 1 también muy cerca de las anteriores. Su nombre oficial es Capilla de Las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada. El extraoficial, Cachito de Cielo, le viene por las ingenuas nubes de yeso que adornan el presbiterio y que parece que nos van a dejar atisbar el mismísimo paraíso. Si van a buscarla, no esperen encontrar una fachada al uso, nada más lejos de la realidad, ya que tuvo que construirse en las Caballerizas del Palacio de Doña Emilia Riquelme y Zayas. Ella quería una capilla, pero una ley de entonces impedía construir edificios religiosos de nueva planta. Así, Doña Emilia dispuso construirla en sus caballerizas y burlar a los legisladores.

Ahora está dedicada a la Adoración Perpetua, lo que nos conviene pues está abierta las 24 horas. Las misionarias también dan desayunos a los necesitados así que, si van pronto, ya saben.

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1 comment

  1. Falta la más importante por su originalidad, San Antonio de la Florida, donde Goya nos hace gozar de sus escenas favoritas, las populares, que pintó en la bóveda de la cúpula.

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